REPORTE MENSUAL
Evolución del empleo formal en el sector primario
PERIODO
Marzo 2026
ACTUALIZACIÓN
07 de mayo de 2026

  • En marzo de 2026, el empleo formal del sector primario registrado ante el IMSS mostró una moderación en su ritmo de crecimiento respecto al mes previo, reflejando ajustes estacionales observados en distintas entidades federativas.

  • La participación del empleo permanente continuó fortaleciéndose dentro de la estructura laboral del sector primario, consolidando una tendencia de mayor estabilidad en el empleo formal agropecuario.

  • Los salarios reales del empleo formal mantuvieron un comportamiento favorable durante marzo, particularmente en las plazas permanentes, que continúan registrando remuneraciones promedio superiores al empleo eventual.

  • A nivel regional, el comportamiento mensual del empleo y los salarios reflejó diferencias asociadas a la dinámica productiva y estacional de cada entidad, destacando algunos estados con resultados positivos tanto en generación de empleo como en crecimiento salarial.

1 Cifras de empleo en México

Es posible dar seguimiento al empleo del sector primario en México a través de dos fuentes principales. Una de ellas son las Encuestas Nacionales de Ocupación y Empleo (ENOE), levantadas trimestralmente por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), que capturan información representativa del país, incluidas localidades rurales con menos de 2500 habitantes. La otra fuente corresponde a los registros administrativos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), que reportan de forma mensual el número de trabajadores afiliados desde 2007.

Si bien en años recientes se han comenzado a publicar cifras adelantadas de la ENOE de forma mensual, estas aún no ofrecen suficiente desagregación ni cuentan con una serie histórica lo suficientemente larga como para contextualizar adecuadamente las fluctuaciones del empleo del sector primario. En este sentido, la información mensual del IMSS resulta valiosa, ya que permite detectar cambios oportunos y patrones regionales en la dinámica del mercado laboral. Sin embargo, su principal limitante es que la proporción del empleo formal es menor en el sector primario, debido a su alta informalidad y rotación estacional.

En la Figura 1 se muestra el comportamiento general del empleo según la ENOE y los datos administrativos del IMSS. Aunque la formalidad (ENOE) y permanencia (IMSS) no son equivalentes, ambas capturan dimensiones asociadas a la estabilidad laboral. En este análisis, se entiende por empleo formal aquel que se realiza en unidades económicas formales o bajo un vínculo laboral reconocido en el marco legal vigente; mientras que el empleo informal corresponde a ocupaciones sin acceso a seguridad social o sin una relación laboral plenamente reconocida. Por su parte, los empleos eventuales en el IMSS corresponden a relaciones de trabajo para una obra determinada o por tiempo determinado, en los términos de la Ley Federal del Trabajo. Bajo la hipótesis de mayores costos de rotación y, potencialmente, de diferenciales salariales compensatorios en empleos temporales, es plausible que el empleo formal se comporte de manera más cercana al empleo permanente que al eventual.

El empleo total reportado por la ENOE presenta una trayectoria de crecimiento similar a la del empleo total registrado por el IMSS, aunque con un patrón estacional distinto. Mientras que el número de afiliaciones al IMSS tiende a alcanzar su máximo anual hacia marzo —coincidiendo con las cosechas de otoño-invierno (OI)—, el empleo formal captado por la ENOE suele alcanzar su punto más alto en octubre, durante el ciclo agrícola primavera-verano (PV). Esta diferencia puede deberse a que el empleo registrado en el IMSS refleja predominantemente a empresas de mayor escala y tecnificación, cuya producción se concentra en el ciclo de otoño-invierno (OI) —con cosecha hacia marzo— y suele contar con recursos para contratar trabajadores con seguridad social. Por su parte, la ENOE captura el empleo total desde los hogares, incluyendo tanto el sector formal como el informal, y recoge con mayor intensidad la ocupación generada en actividades de menor escala —como la agricultura de temporal del ciclo primavera-verano (PV)—, lo que explica que su máximo se alcance en octubre.

Por otro lado, debido al elevado nivel de informalidad en el país, el comportamiento del empleo total en la ENOE ha estado históricamente determinado por la dinámica del empleo informal. No obstante, a partir de 2022 se observa la apertura de una brecha entre ambas series, lo cual sugiere una reducción relativa de la informalidad o al menos un rezago en su crecimiento frente al empleo formal.

Asimismo, se identifica una reconfiguración estructural del empleo en el sector primario: los empleos eventuales en el IMSS han sido progresivamente reemplazados por empleos permanentes. En marzo de 2020, el empleo permanente representaba aproximadamente el 57.97% del total de afiliados; con cifras a marzo de 2026, esta participación ha aumentado en 6.01 puntos porcentuales, como se muestra en la Figura 2.

A pesar de que el comportamiento del empleo informal (ENOE) y el empleo eventual (IMSS) responden a patrones estacionales distintos, estos cambios estructurales del mercado laboral son consistentes en ambas fuentes. También es alentador observar un crecimiento sostenido del empleo formal y permanente durante el periodo analizado. Este último muestra una trayectoria más robusta, lo cual es de esperarse, ya que no todos los trabajadores formales se encuentran registrados en el IMSS, especialmente aquellos en otros regímenes de seguridad social.

2 Crecimiento del empleo

En marzo de 2026, el empleo formal primario registrado en el IMSS presentó una contracción interanual de -3.93%, lo que implicó un deterioro de aproximadamente 33 puntos porcentuales respecto a la tasa observada en febrero del mismo año.

En cuanto al empleo permanente, este cayó a una tasa anual de -0.62%, lo cual contribuyó a una mayor desaceleración del empleo a pesar de que el empleo eventual se recuperó ligeramente. En marzo, el empleo eventual —que representa 36.01% del total— registró una caída interanual de -9.29%, lo que coadyuvó a que la tasa agregada se encontrara en terreno negativo.

En otras palabras, el empleo permanente ha dejado de expandirse y dada su relevancia dentro de la estructura del empleo formal, su ritmo de crecimiento ha comenzado a contribuir a la caída observada del empleo total.

Nota: Elaborada en la DGSIAP con información pública del IMSS.

3 Evolución de los salarios reales

La creciente relevancia del empleo permanente constituye un elemento positivo para el sector primario, ya que este tipo de plazas suele asociarse con mejores condiciones laborales, incluyendo salarios más estables y elevados.

Si bien el salario real del empleo permanente creció a un ritmo ligeramente menor (3.39% interanual, al pasar de $321.19 a $332.08 diarios), en comparación con el empleo eventual (7.61%, hasta $323.35), la brecha absoluta entre ambos se mantuvo significativa. En marzo de 2026, esta diferencia fue de $8.7, equivalente al 2.7% del salario eventual. Además, a lo largo del año agrícola, el salario eventual no solo se mantuvo por debajo del permanente, sino que también mostró una mayor volatilidad estacional.

En este sentido, la transición del empleo primario hacia esquemas permanentes debe valorarse positivamente, pues representa una vía potencial para elevar el ingreso real promedio y fortalecer la estabilidad laboral. Aunque en el último periodo el crecimiento del empleo permanente no logró compensar la contracción del empleo eventual, de mantenerse la tendencia observada en los últimos cinco años, el sector podría experimentar mejoras sostenidas en la calidad del empleo formal.

4 Participación del empleo permanente

Dado que el empleo permanente presenta una remuneración promedio superior, un aumento en su participación dentro del empleo formal primario tiende a elevar mecánicamente el salario promedio observado en cada entidad federativa. Por ello, resulta relevante identificar los estados donde un cambio en la composición del empleo podría traducirse en un mayor impacto salarial.

En este contexto, los estados donde el salario promedio podría incrementarse con mayor fuerza debido a un aumento en la proporción de empleo permanente (actualmente menor al 60%) son: Sinaloa, Baja California Sur, Baja California, Sonora, Michoacán, Tlaxcala, San Luis Potosí y Oaxaca. En contraste, las entidades federativas que ya cuentan con una proporción superior al 90% de empleo permanente son Coahuila, Yucatán, Durango, Nuevo León e Hidalgo.

De particular relevancia resultan San Luis Potosí, Sinaloa, Michoacán, Sonora y Baja California, pues cada uno concentra más del 3% del empleo nacional en el sector primario y, en conjunto, acumulan alrededor del 37.64% del empleo total formal del sector, es decir, aproximadamente una tercera parte de su fuerza laboral registrada. Esto sugiere que políticas orientadas a fortalecer la permanencia laboral y la formalización en el empleo primario —particularmente aquellas enfocadas en jornaleros— podrían generar impactos salariales significativos, especialmente en estas entidades.

5 Crecimiento regional del empleo

Las entidades federativas con mayor caída interanual del empleo total, en orden descendente, han sido: Guerrero (-76.56%), Zacatecas (-56.55%), CDMX (-22.25%), Quintana Roo (-19.68%) y Veracruz (-12.09%). Sin embargo, las entidades que, por su participación en el empleo total del sector primario, han tenido mayor influencia sobre el comportamiento agregado han sido: Veracruz, Sinaloa, Zacatecas, Guerrero, Baja California.

6 Crecimiento regional del empleo por condición

6.1 Empleo eventual

A nivel nacional se ha observado una tasa de crecimiento anual del empleo eventual en terreno negativo. Esto responde a que, a nivel regional, el empleo eventual se ha contraído con respecto al mismo mes del año pasado en: Zacatecas (-85.76%), Ciudad de México (-55.55%), Quintana Roo (-44.84%), Yucatán (-41.06%) y Querétaro (-29.78%). Esta caída se debió en gran mayor medida influenciado por la caída del empleo eventual en Sinaloa, Jalisco, Baja California, Zacatecas y Veracruz por su participación en el empleo eventual a nivel nacional.

6.2 Empleo permanente

El empleo permanente ha experimentado un crecimiento interanual ligeramente negativo. A nivel regional, este comportamiento se debió a la contracción interanual del empleo en: Guerrero (-84.10%), Zacatecas (-39.58%), CDMX (-16.54%), Veracruz (-11.11%) y Quintana Roo (-10.54%). Los estados que mayor influencia tuvieron sobre el comportamiento del empleo permanente nacional debido a su alta participación fueron: Guerrero, Veracruz, Zacatecas, CDMX y Michoacán.

7 Calidad del crecimiento

El análisis del desempeño del empleo formal primario a nivel estatal requiere ir más allá de la variación agregada en el número de afiliados. En particular, resulta relevante evaluar la calidad del crecimiento mediante la relación entre el cambio en el empleo y la evolución del salario real promedio, dado que ambos indicadores responden de manera distinta a perturbaciones en el mercado laboral.

Desde un marco estándar de oferta y demanda de trabajo, un aumento simultáneo del empleo y del salario real representa un aumento de la demanda laboral, lo cual puede originarse en choques positivos de producción (por ejemplo, mejores rendimientos agrícolas, expansión de superficies sembradas o incrementos en la actividad exportadora) que elevan la productividad marginal del trabajo. De manera análoga, una contracción conjunta del empleo y del salario real es compatible con una caída en la demanda de trabajo derivada de choques adversos de producción, restricciones hídricas o menores niveles de actividad.

No obstante, existen configuraciones en las que empleo y salario se mueven en direcciones opuestas. Estos casos intermedios pueden estar asociados a desplazamientos de la oferta laboral —por ejemplo, variaciones en la disponibilidad de jornaleros, migración temporal o cambios en las alternativas laborales en otros sectores—, pero también pueden reflejar efectos de composición. En particular, el salario observado corresponde a un promedio ponderado por la estructura del empleo formal: por lo tanto, cambios en la proporción relativa de empleo eventual y permanente pueden modificar el salario promedio incluso si las remuneraciones dentro de cada categoría permanecen constantes. Por ejemplo, una expansión del empleo eventual, caracterizado por salarios más bajos y mayor estacionalidad, puede reducir el salario promedio agregado aun en ausencia de una caída salarial dentro de cada modalidad contractual.

Esta distinción es relevante porque el análisis agregado no permite identificar si una caída del salario promedio responde a presiones en el mercado laboral (movimientos en oferta o demanda) o a una recomposición del empleo hacia categorías con menor remuneración. En este sentido, desagregar la evolución del empleo y del salario real por condición laboral (eventual y permanente) permite aproximar con mayor claridad el mecanismo subyacente: si las variaciones se explican por cambios dentro de cada tipo de empleo o por modificaciones en la estructura relativa del empleo formal primario.

La Figura 9 presenta la relación entre el crecimiento interanual del empleo formal primario y la variación del salario real promedio a nivel estatal. Esta representación permite identificar patrones consistentes con distintos mecanismos del mercado laboral. En particular, aumentos simultáneos en empleo y salario real son compatibles con un incremento en la demanda laboral, mientras que caídas conjuntas sugieren una contracción de dicha demanda. Por su parte, los casos en los que empleo y salario se mueven en direcciones opuestas pueden reflejar desplazamientos en la oferta laboral o efectos de composición derivados de cambios en la estructura del empleo (eventual y permanente).

En este marco, Sonora y Campeche muestran incrementos tanto en empleo como en salario real respecto al mismo mes del año anterior, lo cual es consistente con un fortalecimiento de la demanda laboral en estas entidades. En Sonora, el empleo total creció 10.30% y el salario real aumentó 6.50%. En el caso de Campeche, el empleo total aumentó 1.59% y el salario real 11.03%. En ambos casos, el desempeño salarial podría estar influido parcialmente por un efecto de composición, ya que el empleo permanente está creciendo a mayores tasas mientras que el empleo eventual cae o crece a una menor tasa, incrementando el peso relativo de plazas con mayores remuneraciones.

Asimismo, Sinaloa, Baja California Sur, Veracruz, Quintana Roo, Oaxaca y Ciudad de México presentan una combinación de caída en el empleo total con incremento del salario real promedio. Este comportamiento se observa también al desagregar por condición laboral, lo cual sugiere que no se trata únicamente de un efecto mecánico de composición sino de una contracción de la oferta de trabajo. Este parece ser el caso de Baja California Sur y Oaxaca donde el empleo eventual muestra una mayor resiliencia que el empleo permanente.