Perspectivas del empleo en el sector primario para el segundo trimestre de 2026
En el segundo trimestre de 2026, el balance de perspectivas del empleo en el sector primario presenta un sesgo favorable, impulsado por el comportamiento estacional de las actividades agropecuarias, la continuidad de los ciclos productivos y la expectativa de una mayor demanda de mano de obra asociada al avance del calendario agrícola.
Por una parte, el empleo en el subsector agrícola podría verse beneficiado por el inicio y desarrollo de actividades vinculadas al ciclo Primavera-Verano 2026, así como por la continuidad de cosechas del ciclo Otoño-Invierno y las labores permanentes en cultivos perennes. Históricamente, el segundo trimestre suele representar una etapa de recuperación moderada frente al primero, debido al aumento gradual de labores de preparación de suelos, siembra, mantenimiento de cultivos, cosecha, selección y movilización de productos agropecuarios. En este sentido, la información observada al primer trimestre de 2026 constituye una base reciente para anticipar una evolución positiva del empleo rural durante el segundo trimestre, conforme se intensifican las actividades productivas del año agrícola.
Además, el calendario productivo del segundo trimestre presenta una dinámica de alta relevancia para el campo mexicano. Entre abril y junio convergen actividades de cierre del ciclo Otoño-Invierno, preparación e inicio de siembras Primavera-Verano, labores de mantenimiento en cultivos perennes y continuidad de actividades pecuarias y pesqueras. Esta combinación genera condiciones propicias para sostener e incrementar la demanda de mano de obra, particularmente en actividades intensivas en trabajo como siembra, limpia, fertilización, cosecha, empaque, transporte y comercialización.
Por otra parte, la existencia de sistemas de monitoreo climático, hídrico, sanitario y comercial fortalece la capacidad institucional para dar seguimiento oportuno a las condiciones productivas del sector. La información disponible sobre lluvias, disponibilidad de agua, sanidad agropecuaria, precios, comercio exterior y comportamiento de los mercados permite orientar decisiones preventivas y acompañar a las regiones productivas conforme a su vocación agrícola, pecuaria o pesquera.
En el subsector pecuario, la continuidad de las actividades productivas mantiene una contribución relevante al empleo rural, tanto en unidades de producción como en actividades asociadas a movilización, acopio, transformación y comercialización. El seguimiento sanitario encabezado por SENASICA permite reforzar las condiciones de bioseguridad y mantener la operación de las cadenas pecuarias, lo que contribuye a preservar la actividad económica y laboral en las regiones ganaderas.
Desde la perspectiva territorial, el segundo trimestre abre una ventana favorable para fortalecer el acompañamiento institucional. En zonas agrícolas, el énfasis se coloca en el seguimiento del avance de siembras y cosechas; en regiones de riego, en la continuidad operativa de las cadenas productivas; en regiones ganaderas, en la sanidad y disponibilidad de recursos productivos; y en zonas pesqueras, en la continuidad de las actividades conforme a las condiciones climáticas y de mercado.
En conjunto, las perspectivas para el segundo trimestre de 2026 apuntan a una etapa de dinamismo productivo y seguimiento preventivo. La prioridad institucional es consolidar la continuidad de las actividades agropecuarias y pesqueras, acompañar a productores y trabajadores rurales, y aprovechar la información disponible para orientar decisiones oportunas. Bajo este enfoque, el empleo en el sector primario cuenta con condiciones para mantener una evolución favorable, apoyada en la estacionalidad productiva del campo y en la capacidad de coordinación del Gobierno.
Conclusiones
Se registraron 6.12 millones de ocupados en el sector primario en el primer trimestre de 2026, equivalentes al 10.4% de la fuerza laboral nacional.
A nivel estatal, respecto al 1T 2025, los mayores incrementos en la población ocupada del sector primario se registraron en Yucatán, con 42,472 personas más (47.7%); seguido de Ciudad de México con 8,128 adicionales, lo que representa una variación de 39.9%; y Quintana Roo con 9,137 nuevos empleos (30.3%).
Por subsectores, la agricultura concentró 4.60 millones de personas ocupadas y registró una disminución interanual de 2.8%. La ganadería presentó un aumento de 9.3%, la silvicultura un aumento de 39.5% y pesca y acuacultura un aumento de 14%.
La informalidad agrupó 85% de los ocupados (5.2 millones). El empleo formal concentró 945 mil personas (15%).
En el perfil laboral, los asalariados registraron un aumento de 0.6%; los trabajadores por cuenta propia, una disminución de 2.7%; los ocupados sin pago, un aumento de 3.1%; y los empleadores, un aumento de 0.65%. Por jornada, el grupo de menos de 15 horas mostró un aumento de 17.2%, mientras que el de más de 48 horas registró una disminución de 6.8%.